202(1)

Antes de llegar entendí

que nada me lleva

a mi inseguridad

(Paralelo, Mabü)

Dime cómo van, si vendrán a buscarme…

El tiempo hace perder la pista de las cosas buenas y de las no tan buenas. Algunas se echan de menos, otras se aceptan como parte de eso mismo: del paso de la vida y del cambio. Hay motivos para los silencios y las ausencias. Motivos que giran alrededor del vacío, de las crisis, de esa garra / sensación en la boca de tu estómago que no tiene otro nombre que ansiedad, con un mix de tristeza permanente. La cuestión es que las cosas malas también acaban, dejando paso a las mejores y abriendo las puertas al auto – crecimiento y a la elección de lo que sí quieres tener (y cómo estar) presente.

Así que gracias 2020 por darme la oportunidad de frenar, respirar el olor del jabón de lavanda, escuchar música sin venir a cuento, sentir la cúrcuma en la pizca de la lengua, acariciar a Maga en las tardes de invierno, pisar la hierba fresca con los pies descalzos en las montañas de Galicia y ver ciervos en las madrugadas del País Vasco.

Dice mi psicólogo que la la fábrica del ingrediente del equilibrio, la paz y las oportunidades (que es lo que pido a 2021) soy yo, así que vamos a ello.

 

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