TDAH: 9 tips para el manejo del déficit de atención y de la hiperactividad

Hace tiempo, mi compañera Eva Madrid y yo hablábamos sobre la hiperactividad en la escuela. A menudo, maestros y profesores se enfrentan a la situación de trabajar con alumnos (diagnosticados o no) con TDAH. Esta situación se convierte en un verdadero reto cuando junto a ese niño hay otros 25, no diagnosticados pero igualmente activos y con ganas de descubrir el mundo. ¿Qué pautas servirían a los profesores para mejorar el transcurso de las clases? ¿Qué dificultades encuentran estos alumnos en el día a día de una clase normal de una escuela cualquiera? ¿Cómo adaptar mejor nuestras clases a nuestros alumnos?

Empecemos por el principio: el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) es un trastorno del comportamiento. Se encuentra clasificado en el DSM (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) de la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) y en la CIE (Clasificación Internacional de Enfermedades) de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El diagnóstico parte del Déficit de Atención, que puede ir o no acompañado de hiperactividad. El TDAH ha sido diagnosticado frecuentemente desde su aparición en el DSM-IV y en la CIE-10.

En  los últimos años se ha dado pie a un extenso debate sobre si el TDAH fue un invento o no de Eisenberg. Nos guste o no, estemos más o menos de acuerdo, la realidad es que los profesionales de la educación siguen teniendo que afrontar el reto de diagnósticos más o menos claros de menores con TDAH. La información es variada y muchos manuales ofrecen tips sobre cómo actuar en el aula con menores con TDA(H). A continuación, un análisis rápido y útil de pautas para mejorar el ambiente en el aula (y en casa) con niños con TDA(H).

Tips para casa:

  • Sentido común: cualquier niño/a o adolescente necesita horarios y rutinas. Los menores con TDAH no son distintos. Entonces: incrementa esa estructuración y supervisión, negocia normas y consecuencias y no seas permisivo. Es útil programar las tareas: los calendarios son herramientas muy eficaces.
  • De nuevo, sentido común: presta atención a cualquier persona (adulto, adolescente, niño o anciano) que te hable, mírala, escúchala atentamente. Los niños con TDAH no son muy distintos, sólo que necesitan esto mismo elevado al cuadrado. ¡Capta su atención! Háblale claro, por su nombre, mirándole a los ojos y con entusiasmo. Si es necesario, cógele de las manos, ponte delante y orienta tu cara a la suya. ¡Ojo! Esto no quiere decir que invadas su espacio o que tengas que tocarle constantemente, respeta las distancias.
  • Proporciona instrucciones claras y simples, paso a paso. Da advertencias y tiempo para que pueda ejecutar las tareas, ¡y sé razonable con el tiempo que das!
  • Las consecuencias, si las hay, deben ser inmediatas: no esperes para dar una recompensa o administrar un castigo. Refuerza positivamente de forma frecuente, la práctica clínica basada en la evidencia te dice que el refuerzo positivo vale más que mil castigos.
  • Cambia el “” por el “yo“. Paremos de decir: “has hecho esto mal” o “siempre estás igual”. Hablemos desde el yo: “me sabe mal hacer esto”, “me siento mal cuando veo que sucede esto”, … Nota: esta es una pauta general aplicable en cualquier interacción humana 😉
  • Vive en una democracia disciplinada: haz que el niño escuche y atienda, que sea autónomo y que se exprese y tome sus propias decisiones.

Tips para el aula:

  • Respecto a la interacción:
    • Puede ser útil distribuir las mesas en filas o en forma de herradura para que la atención se centre en el punto que nos interese más;
    • Situa al alumno en las primeras filas, entre los dos niños más tranquilos; aléjale al mismo tiempo de las ventanas y de la puerta del aula (¡son grandes distractores!);
    • Expón en algún lugar claramente las normas negociadas en clase y recuérdalas al inicio de la clase;
    • Utiliza frases cortas y claras y focaliza la atención en aspectos claves. Puede ser útil proporcionar un listado de puntos con los temas a tratar antes del inicio de la clase;
    • A la hora de desarrollar contenidos, las ideas principales deberían señalarse al principio (la atención tiende a declinar a medida que avanza el discurso del profesor) y sería interesante favorecer las estrategias de categorización del alumno (utilizando imágenes, por ejemplo);
    • Planteémonos crear un sistema de tutoría con otro/a compañero/a;
    • Dale la oportunidad de trabajar solo cuando quiera.
  • A la hora de dictar apuntes, partamos de la base de que nuestro alumno tendrá un dilema personal: ¿hablo y me expongo o me callo y no me entero? Lo ideal es encontrar el punto medio. Algunas ideas:
    • Mantén el contacto ocular para detectar signos de incomprensión;
    • Haz preguntas al alumno y responde inmediatamente a las dudas;
    • Utiliza claves y señales no verbales para dirigir la atención durante la explicación (por ejemplo, utiliza las manos);
    • Permite la actividad motora que no sea perturbadora para la clase;
    • Haz pausas frecuentes: por ejemplo, en explicaciones de 20 min., hacer 3 pausas de 2 minutos cada una.
  • Para el día a día:
    • Mantén las rutinas de clase, evitando dar consignas con varias premisas. Podemos utilizar estrategias distintas para focalizar la atención: tizas de distintos colores con significados concretos (órdenes concretas) o señales auditivas o visuales para advertir de un cambio de actividad en clase;
    • Respecto a los exámenes: mejor las pruebas cortas y, en algunos casos, incluso es preferible el examen oral;
    • Refuerza los aspectos de orden y organización: refuerzo positivo ante el pupitre limpio, recordar los límites y las normas convenidas;
    • Evita las tareas repetitivas. Propón actividades a tus alumnos que sean innovadoras e interesantes: vídeos, cuentos, … Así lograrás captar mejor su atención;
    • En actividades que requieran de mucho material, adminístralo de uno a uno, para evitar que sea una distracción;
    • Un detalle muy útil: el estuche de material, que sea sencillo. Te ahorrarás un montón de consecuencias difíciles de gestionar :-);
    • Utiliza los tiempos muertos (principal causa de conductas disruptivas): propón fichas de laberintos, sopas de letras, imágenes para colorear, …
  • Para no morir en el intento:
    • No pretendas cambiar todas las malas conductas (las conductas disruptivas) al mismo tiempo;
    • Intenta cambiar una conducta a la vez, de todas las maneras que se te ocurran;
    • Evita situaciones que no puedes controlar en la interacción con el alumno: que no pase demasiado tiempo sin hacer ninguna actividad, que no tenga que esperar demasiado ni que se quede el último, …;
    • Refuerza positivamente todos aquellos momentos importantes: cuando está sentado y tranquilo, por ejemplo. ¡Y no castigues los momentos en los que no lo hace! y
    • Comunícate con sus padres y elabora estrategias comunes: la unión hace la fuerza.

¿Quieres saber más? Hay un montón de manuales a disposición de profesores, padres y profesionales. Algunas recomendaciones:

  • Déficit de Atención con Hiperactividad: Manual para padres y educadores, de Isabel Orjales Villar (manual muy completo);
  • Hiperactividad infantil : guía de actuación, de Inmaculada Moreno García;
  • Niños hiperactivos (TDA-H) : causas, identificación, tratamiento :una guía para educadores, de Bernardo Gargallo López;
  • Trastornos por déficit de atención con hiperactividad : una guía práctica de Ana Miranda casas, Laura Amado Luz y Sonia Jarque Fernández y
  • Tratamiento natural de la hiperactividad con déficit de atención – TDAH, de Abraham Greeley.

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