2013|2014

El 2013 fue el año en el que:

  • Me mudé a una casa en la que viví con cuatro hombres
  • Pero sólo dormía con uno (mal pensados).
  • Empecé a hacer prácticas con la Regione Toscana.
  • Y las dejé porque a alguien se le ocurrió ofrecerme trabajo en Roma.
  • Así que me mudé a Roma.
  • Vendí mi bicicleta roja.
  • Restauré mi bicicleta negra. Que pasó a ser verde y roja. Y que se vino conmigo a Roma. Y luego a España.
  • Imaginé, proyecté y creé una página web.
  • Fui parte del re-nacimiento de La Casa dei Ragazzi.
  • Trabajé durante meses más de 24 horas seguidas.
  • Y lo hice con mucho gusto.
  • Viví durante meses en el mismo sitio en el que trabajaba
  • Compartiendo techo con 7 curas. Roba da pazzi.
  • Luego decidí mudarme a la Palestrina profunda. A una antigua bodega reformada. Algunas cosas sólo se me ocurren a mí.
  • Me hicieron mi primer contrato serio de trabajo.
  • Estoy pensando seriamente dejarlo. Hacer una maleta e irme donde nadie pueda encontrarme.
  • Viajé al sur. Muchas veces.
  • Viajé a Eslovenia con tres italianos y un serbio.
  • Pasé una noche en Eslovenia emborrachándome y jugando a las tragaperras con el serbio, que conocía muy estrechamente cómo es la vida en Sollicciano. Y no porque hubiera trabajado dentro. No sé si me explico.
  • Estuve en Otranto. Con un viaje planeado para la tercera edad. Haciendo cuentas, el 90% del autobús tenía una media de 70 años. Éramos 5 por debajo de los 30. Y fue fantástico.
  • Y me di un bañito la mar de fresquito en la playita.
  • Por supuesto, nada como el Atlántico.
  • Aunque lo anterior creo no hace falta que lo escriba, ¿no es obvio?
  • También aproveché y fui a Lecce.
  • Viajamos a Sicilia.
  • Y allí estaba él. Estrella caída en desgracia. Noche azul en Mesina.
  • Y luego fuimos a Lignano.
  • El único recuerdo es el calor. Imposible.
  • Volví a Granada. Y con Granada, a ellos. Que siempre han estado ahí. No demasiado lejos. Siempre cerquita.
  • Me reencontré con algún amigo español en la Roma profunda
  • Algunos desconocidos se convirtieron en amigos. Aunque sospecho que algún amigo también se convirtió en desconocido.
  • Un revisor de Trenitalia me invitó a un café. Y a un bombón.
  • Me aficioné al Crowfounding seriamente
  • Empecé a tramitar la convalidación del título en Italia
  • (pesadilla)
  • Fui a una confirmación. Y guardé el secreto de un futuro matrimonio durante meses.
  • Me di cuenta de cuánto es importante la familia.
  • Tuve una especie de crisis del inmigrante. O shock cultural. Todavía no lo tengo muy claro.
  • Volví a conducir.
  • Una maravillosa Panda azul 4×4 del 92.
  • Dejé de estar oficialmente empadronada en Cádiz para estarlo en Roma.
  • Lloré. Por muchas cosas. Por los horarios, por el ritmo de vida, porque Ella no está bien, por la gente que pierde la fe, por el rechazo de gente que tenía fe, porque rompí un faro del coche.
  • Reí.
  • Cambié de jefe. Prefiero no hablar demasiado sobre eso.
  • Descubrí que Juanma y Alicia tenían razón cuando decían “Después de probar Mac ya no hay vuelta atrás”.
  • Me reencontré. Gaviotas, Ismael Serrano. El Levante. Noche en vela. Destino.

Bueno, no ha estado mal. Y ahora, ¿qué tal, 2014?

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