A mí lo de convertirme en autónoma me lo vendieron muy bien: “vas a ser tu propia jefa“, dijeron.
Claro, llegas a una edad en la que ya no estás para aguantar movidas en el curro asalariado y te planteas si es mejor hacerte autónoma y aguantar tus propias movidas porque bueno, para eso son tuyas.
También pasa que te conviertes en madre y ahí empiezan los juegos de la conciliación. Si estás como asalariada, vas a necesitar una reducción de jornada para que tu peque te vea un mínimo de horas al día (aparte del cuento de antes de dormir). Y una reducción de jornada no da ni para el apiretal de cada invierno.
Lo que no te cuentan de ser autónoma es que:
- Tu negocio compite ferozmente con los que están alrededor y ofrecen los mismos servicios. Bonus: si tu negocio es la psicología, compites con toda esa gente que bajo el paraguas de la “terapia” dicen hacer lo mismo que tú pero con 10 años menos de carrera académica.
- Estarás un viernes, sábado, domingo o cualquier día de la semana, por la noche, haciendo cuentas y preparando declaraciones para la Agencia Tributaria.
- Vivirás con la permanente desazón de estar cagándola mucho en cualquier cosa que tenga que ver con el dinero. Y con razón: si te equivocas, tú pagas.
- Nunca habrás encadenado tantos días sin tener una baja en toda tu vida. Es más, serás fuertemente resistente a cualquier virus o bacteria porque día que estás de baja, día que cobrarás una miseria y no te compensará.
- Acabarás mirando el móvil de trabajo (si tienes) por la noche y temblando ante cualquier notificación, por si es una cancelación de última hora. ¿Quién dijo que la relación con el móvil podía ser sanísima?
- La gente que te rodea pensará que tienes todo el tiempo del mundo a disposición. Si teletrabajas, la gente pensará que puedes perfectamente encargarte de la carga doméstica (hacer camas, poner lavadoras, …). Total: “si es que teletrabajas“.
- Serás dueña y señora de las gestiones administrativas. ¿Cómo hace la gente asalariada que tiene que hacer un trámite presencial en la administración pública (donde sólo hay horario de mañanas)? Misterios que ni el Triángulo de las Bermudas.
- Tendrás más ingresos, seguramente, que como asalariada. Pero serán netos. Porque cuando llega el ingreso bruto, ríete tú. A ver si te da para ahorrar.
¿Ser autónoma implica una ganancia en comodidades? Sin lugar a dudas. Sin embargo, las comodidades irán de la mano con una serie de no-comodidades que no todos los días de tu vida compensarán. ¿La clave? Quizá, tener un plan: ¿esto me compensa ahora? A lo mejor ese es el tema: pensar que quizá ahora sí y cuando sea que no… buscar opciones. No somos árboles, podemos movernos.
Buenas noches de una autónoma que acaba de reorganizar toda su agenda por motivos de salud.