Y tú, ¿cómo te relajas? Jacobson sí que sabía.

En serio, ¿quién no vive estresado? A veces me levanto y me encantaría llevar una vida tipo zen sin correr los infinitos pasillos de Plaza Elíptica en busca del Circular o no desesperarme cuando me encuentro en Gran Vía, atascada entre el autobús del City Tour, el semáforo en rojo y el BMW que no arranca. Pero no, me encuentro en esas situaciones y me ‘desespero‘.

Esto que me ocurre (y que también te ocurre a ti, y a cualquiera que viva situaciones de este tipo) se llama activación. Cuando me estreso, cuando me agobio o cuando siento ansiedad, estoy activada, en tensión. Me pasan mil cosas por la cabeza o mi cuerpo está a mil (se me acelera el corazón, sudo, …). Y lo mejor que hay cuando uno está estresado…es ‘desestresarse‘.

Hasta aquí no hemos descubierto Roma. Pero, ¿y si te dijese que hay técnicas para controlar esta activación y sentirte un poquito mejor? Lo maravilloso de ser psicóloga es que los que nos dedicamos a esto tenemos un montón de herramientas, casi como un Pinterest humano y sí, también tenemos técnicas para esto.

Pero empecemos por el principio: ¿cómo sabes que estás “en tensión”? [Aquí te regalo dos minutos para pensar y elaborar tu respuesta]. Si te cuesta saber cuándo estás en tensión y cuándo no, a lo mejor te vendría bien conocer a Jacobson.

Edmund Jacobson fisiólogo y médico, planteaba que la ansiedad va acompañada de tensión muscular y que rebajando esa tensión muscular, podía disminuirse la ansiedad. Fácil, ¿verdad? El planteamiento original de Jakobson parte de identificar las señales de los músculos de distintas partes del cuerpo cuando están en tensión y poner en marcha el procedimiento de relajación muscular. En resumen: para aprender a identificar las sensaciones de relajación de tu cuerpo, primero hay que tensarlo de forma voluntaria e intensa. Esto se llama Relajación Muscular Progresiva (de Jacobson).

Espera, espera. Entonces… ¿tengo que tensar zonas de mi cuerpo para relajarlo? ¿Y esto cómo me relaja a otros niveles (las preocupaciones, …). ¿Y por qué no puedo hacerlo todo junto y me ahorro tiempo? Vamos, ¿cómo funciona esto? En cuatro tips:

  • Si tensas voluntariamente y de forma intensa, te es más fácil identificar cómo es la tensión y viceversa: al relajar de forma voluntaria te es más fácil identificar cómo es la relajación;
  • Cuando realizas estos ejercicios en zonas pequeñas del cuerpo, aprendes más fácilmente a identificar las sensaciones de tensión-relajación;
  • La relajación muscular, junto con la concentración en las sensaciones que te produce, relaja el Sistema Nervioso Central y el Sistema Nervioso Autónomo (que son responsables de un montón de cosas molonas que ocurren en tu cuerpo) y…
  • Esto ayuda a que te relajes a distintos niveles (pensamiento y emoción, por ejemplo).

Lo mejor de todo es que la Técnica no quedó ahí si no que se fue adaptando en tiempo, modo y lugar para dar paso a como la conocemos hoy: una técnica muy asequible que puede proponerse para trabajar en distintos grupos musculares, en función de las necesidades que tenga la persona que tenemos delante (o nosotros mismos).

Interesante, ¿verdad? Si te animas a probar cómo funciona esto, te dejo una infografías que hemos preparado en el Máster en el que se habla de cómo realizar la Relajación Progresiva y algunas consideraciones a tener en cuenta aquí, además de un autorregistro por si eres compañero/a de profesión y te apetece hacer un seguimiento 😉

Imagen de la portada: cortesía de De Rivas

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *