La madrugada del 6 de abril de 2024 nació mi hija Duna. Nació en casa. Tras un manejo expectante de varias horas. Nadie me había preparado para tener un aborto* espontáneo en casa. Yo tenía claro que era la mejor opción para mí, para mi cuerpo y para mi familia. Nadie en un hospital me explicó nada sobre el manejo expectante. Improvisé con lo que tenía por casa.
El 3 de septiembre de 2025 nació mi hija Jara. Nació en casa. Tras un manejo expectante de varios días. Ya había transitado la experiencia de su hermana y, sin embargo, fue totalmente distinto. De aquella vivencia nació el documento que hoy te dejo aquí. De mis tripas revueltas, de la rabia, del enfado que me producía sentir que NADIE, NADIE nos informaba sobre qué ocurría en un manejo expectante. En qué íbamos a necesitar. En qué nos pasaba a las mujeres.
Transitando el duelo de Jara, tuve un cuarto embarazo. Leo nació el 28 de enero de 2026. Nació en casa. Tras un manejo expectante de casi 15 días. Este parto fue diferente de los tres anteriores. Cada parto es diferente, dicen las matronas.
Me tomó meses poder sentarme a releer este documento que te comparto, el que había escrito tras la pérdida de Jara.
Y hoy, que se cumplen dos años del nacimiento de Duna, me parece un tremendo privilegio poder compartirlo para aquellas que busquen y necesiten información. Que no sepan cómo manejar un manejo expectante. Que necesiten saber cómo parir en casa un aborto*.
Aqui te dejo un listado de MATERIAL PARA UN MANEJO EXPECTANTE: una lista exhaustiva de qué debes considerar, qué debes tener a mano y a grandes rasgos, qué es lo que va a ocurrir cuando se desencadene la pérdida.
Te mando un abrazo.
*Utilizo esta palabra por mero consenso social porque definitivamente una pérdida gestacional NO es NI puede ser, según la RAE:
aborto.
1. m. Acción de abortar.
2. m. Interrupción del embarazo por causas naturales o deliberadamente provocadas. Puede constituir eventualmente un delito.
3. m. Ser o cosa abortada.
4. m. Engendro, monstruo.